

Hoy es el gran día en la carrera por la nominación de los dos grandes partidos en USA. Pero antes de ese gran día, el Super Martes, ha habido otras elecciones. Las más llamativas son las de Iowa y New Hampshire. Ambos son estados norteños y en esta época las temperaturas suelen ser muy bajas. Los votantes desafían el frío para hablar con quien puede ser su presidente al cabo de un año. Los mítines son reuniones de unos pocos ciudadanos en garajes, graneros o colegios. Me gusta esa imagen de los poderosos candidatos, acostumbrados a la comodidad de la moqueta, hundiendo sus caros zapatos en el barro y la nieve para pelear por un puñado de votos que pueden significar seguir en liza o abandonar a las primeras de cambio.
Las primarias de Iowa se celebran, además, en “caucus”, un curioso sistema que mezcla el debate y la elección. Los electores se reúnen a discutir sobre los distintos candidatos e intentan convencer con argumentos a sus oponentes. Según avanza la tarde, van cambiando de bando hasta que al final se produce la votación que decide los delegados que cada candidato aportará a la Convención Nacional. Son los restos del sistema democrático de los padres fundadores, un grupo de criollos ilustrados que creían sobre todas las cosas en la igualdad y en la libertad y que pusieron por primera vez sobre un papel los principios que aún rigen en el mundo occidental.Ayer, en Alfaro, hubo un acto político que recuerda mucho al lejano y helado escenario de Iowa. Tres candidatos intentaban convencer a un grupo de ciudadanos de sus ideas. Se discutía sobre asuntos que ellos planteaban; nos interrumpían para matizar nuestras opiniones o pedir aclaraciones. Para mí ha sido un orgullo participar en un acto así y siempre recordaré el frío lunes de carnaval en que fui a Alfaro a explicar el programa de mi partido y a pedirle a un puñado de ciudadanos que confíen en nosotros
Las primarias de Iowa se celebran, además, en “caucus”, un curioso sistema que mezcla el debate y la elección. Los electores se reúnen a discutir sobre los distintos candidatos e intentan convencer con argumentos a sus oponentes. Según avanza la tarde, van cambiando de bando hasta que al final se produce la votación que decide los delegados que cada candidato aportará a la Convención Nacional. Son los restos del sistema democrático de los padres fundadores, un grupo de criollos ilustrados que creían sobre todas las cosas en la igualdad y en la libertad y que pusieron por primera vez sobre un papel los principios que aún rigen en el mundo occidental.Ayer, en Alfaro, hubo un acto político que recuerda mucho al lejano y helado escenario de Iowa. Tres candidatos intentaban convencer a un grupo de ciudadanos de sus ideas. Se discutía sobre asuntos que ellos planteaban; nos interrumpían para matizar nuestras opiniones o pedir aclaraciones. Para mí ha sido un orgullo participar en un acto así y siempre recordaré el frío lunes de carnaval en que fui a Alfaro a explicar el programa de mi partido y a pedirle a un puñado de ciudadanos que confíen en nosotros
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